El café puede proteger tu hígado

Trasplante de hígado en un paciente con PSC. Crédito: Ram Gupta, Hospital Universitario …
El consumo de café tiene muchas propiedades. La primera que se nos viene a la mente, obviamente, es su capacidad para mantenernos despiertos y alerta. Pero según algunos estudios la cosa va mucho más allá. El consumo de café parece proteger el hígado de ciertas enfermedades. El último estudio publicado indica que ayuda a evitar la colangitis esclerosante primaria (PSC, por sus siglas en inglés), una devastadora enfermedad hepática.
La PSC es una enfermedad autoinmune, lo que quiere decir que es una dolencia provocada por un ataque del sistema inmunitario sobre las células sanas del paciente. Este tipo de dolencias son especialmente complicadas de tratar, y suelen traer aparejadas grandes dolores.
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En este caso en concreto, el ataque se produce sobre los conductos biliares, los tubos que transportan las enzimas producidas por el hígado hacia el intestino, donde cumplen su función. Esto hace que los conductos se inflamen, impidiendo que salgan las sustancias producidas.
El problema es que no hay mucho que se pueda hacer frente a esta enfermedad. Hay muy pocos tratamientos, y en la gran mayoría de los casos acaba en cáncer. La solución más común para los pacientes pasa por un trasplante.
Por todo esto es especialmente interesante encontrar cualquier factor que pueda, o bien evitar o al menos paliar los efectos de la enfermedad. Para saber si existía alguno, el equipo de científicos responsable del estudio llevó a cabo un estudio tanto en pacientes con la enfermedad como en personas sanas.
A cada individuo se le pasó un cuestionario con varios factores ambientales que pueden tener influencia en esta enfermedad. Las preguntas iban desde estilo de vida – si practicaban deporte, y cuánto lo hacían, hábitos de sueño y demás – hasta lugares de residencia y veraneo, pasando por la alimentación.
El factor que más destacó, y con mucha diferencia, fue el consumo de café. Las personas afectadas por la enfermedad consumían mucho menos café que las personas sanas. Si esto fuese así sólo en el momento del estudio, cuando ya tenían la enfermedad, la importancia sería menor. Se podría relacionar con los dolores, o con problemas gástricos asociados a la PSC.
Lo realmente interesante es que también había menor consumo de café antes de la enfermedad. En general, los pacientes de PSC habían consumido mucha menos cafeína a lo largo de su adolescencia y juventud que las personas sanas.
Y la diferencia era suficientemente elevada como para pensar en una relación directa. Más aún si tenemos en cuenta que el café esta relacionado con un menor impacto de las cirrosis hepáticas y ciertos cánceres de hígado.

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